Se desploma el consumo de diésel un 28% en el primer semestre y un 35,7% el de gasolina 95

ICAL. El largo confinamiento y las limitaciones normativas para el tráfico rodado durante el estado de alarma motivó el lógico desplome del consumo de los carburantes en Castilla y León en el primer semestre de 2020 en relación a 2019, una tendencia que aunque sigue en negativo parece que repunta ligeramente en el mes de junio. Los dos tipos de carburantes más utilizados cayeron ostensiblemente sobre el mismo periodo del pasado año: el diésel A lo hizo un 28 por ciento, hasta totalizar 618.820 toneladas (860.000 entre enero y junio de 2019), y el consumo de gasolina 95, un 35,7 menos, con 79.411 toneladas (123.533 el pasado año).Los datos que facilita la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) indican que se gastaron también 5.128 toneladas de gasolina 98, un 38,1 por ciento menos, pero 347.903 de gasóleo B, con un 10,3 por ciento de incremento, lo que evidencia que los sectores agrario e industrial durante el estado de alarma, considerados esenciales, impulsaron la utilización de éste.

Sin embargo, también descendió el gasóleo C, dedicado a calefacciones domésticas principalmente, que con un consumo de 87.607 toneladas anotó un descenso del 10,6 por ciento, motivado por ser un año más cálido en cuanto a temperaturas.

La tendencia ratifica la línea de lo iniciado a partir del 14 de marzo, cuando España y Castilla y León entraron en un confinamiento que, en un primer momento, sólo permitía los desplazamientos de aquellos trabajadores considerados prioritarios y aquellos autorizados. A partir de la entrada del país en las fases establecidas en la desescalada, poco a poco se fueron abriendo las puertas para los desplazamientos dentro de los mismos municipio y más tarde, dentro de las provincias.

Los datos recogidos por Ical ponen en evidencia que el consumo global de gasolina 95 y gasóleo A, los más importantes, se redujeron en todas las provincias de Castilla y León. Así, la primera de ellas lo hizo en Ávila un 37,8 por ciento, hasta totalizar 5.582 toneladas; en Burgos, un 37,4 por ciento, con 11.920 toneladas; en León, un 31,4 por ciento, con 15.833; y en Palencia, un 38,1 por ciento menos en global, con 5.458 toneladas en el primer semestre.

También en Salamanca bajó un 36,3 por ciento menos, con 9.671 toneladas; en Segovia, un 38,9 por ciento, con 6.000 toneladas; en Soria, un 38 por ciento, con 3.195; en Valladolid, un 32,9 por ciento, con 16.194; y en Zamora, un 39,7 por ciento, con 5.554 toneladas.

Por lo que respecto al consumo de gasóleo A, el más relevante en términos de cifras absolutas, disminuyó en la provincia abulense (31.517 toneladas en total) un 29,5 por ciento; en la burgalesa (86.265), un 38,7 por ciento; en la leonesa (107.992 toneladas), un 24,2 por ciento menos; en la palentina (38.860), un 30,9 por ciento menos; en la salmantina (101.320), un 24,1 por ciento; en la segoviana (39.718 toneladas), un 29,7 por ciento; en la soriana (34.432), un 26,6 por ciento de caída; en la vallisoletana (102.059 toneladas), un 25,4 por ciento; y la zamorana (76.653), un 24,7 por ciento.

Nueva regulación

Ahora que el consumo de combustible parece que vuelve a repuntar en verano, el Gobierno publicó un real decreto la semana pasada que fomenta el uso de los biocarburantes, con una serie de objetivos de cara a 2021 y 2022 y que implicarán una subida en los precios del diésel y de la gasolina para los próximos dos años y que se hará efectiva a partir de septiembre.

A día de hoy, tanto el diésel como la gasolina pagan el mismo tipo especial impositivo (72 euros por cada mil litros), pero el general es diferente, de tal manera que el primero se encuentra en 307 euros y la segunda, en 400 por cada mil litros. Este incremento repercutirá en los operadores del sector e indirectamente en los bolsillos de los conductores.

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