Las matriculaciones de turismos caen en Castilla y León en los primeros siete meses un 14,5%, tres puntos y medio más que la media nacional

Ical. Las matriculaciones de turismos en Castilla y León mantienen su tónica de descenso y en los primeros siete meses de año acumulan una caída del 14,5 por ciento, con 11.571 unidades. Esta descenso es tres puntos y medio superior a la media nacional, que se situó en el 11 por ciento, con 481.135 vehículos matriculados.

En comparativa mensual, en julio se matricularon en la Comunidad 1.714 vehículos, un 18,1 por ciento menos que en el mismo mes del pasado año, mientras que a nivel nacional la caída fue del 12,5 por ciento, con 73.378 unidades.

Del total de turismos matriculados en los primeros siete meses en la Comunidad, 4.484 eran de gasolina, lo que supone un descenso internanual del 29,1 por ciento. En diésel, como es habitual, la caída fue aún mayor y superó el 34 por ciento, con 1.860 unidades. El resto de combustibles aumentaron su matriculación en un 20,1 por ciento, con 5.227. Los datos distribuidos hoy, y recogidos por Ical, también indican que Renault se situó como la octava marca en España por ventas, con 24.772 unidades.

Por provincias, las matriculaciones en Castilla y León descendieron en todas las provincias. En el acumulado del año, Segovia registró la principal caída porcentual, con un 26,1 por ciento menos (683) unidades. Le siguen Soria, con un descenso del 22,7 por ciento (422), Burgos, que retrocedió un 17,33 por ciento (1.798) y Palencia, con un 16,3 por ciento (786). El mejor comportamiento correspondió a Salamanca, que solo retrocedió un 4,6 por ciento (1.530), seguida por Ávila, donde el descenso fue del 9,4 por ciento (746), y de León, con una caída del 11,4 por ciento (2.142. En Valladolid la caída fue del 15,5 por ciento (2.754) y en Zamora del 14,7 por ciento (710).

El director de comunicación y marketing de Anfac, Félix García, explicó que “el mercado de turismos y todoterrenos sigue sin alcanzar cifras positivas. Un mes como julio, que históricamente solía mostrar un buen comportamiento, ha cerrado con una significativa caída. La mala situación económica que ya estaba suponiendo un importante condicionante para la decisión de compra de los usuarios, se ha agravado con la fuerte subida de la inflación y de los precios energéticos, así como la incertidumbre del consumidor ante algunos mensajes contrarios al uso de vehículos privados. Estos factores están provocando que los usuarios retrasen su adquisición u opten por un vehículo de ocasión”.

Por su parte, el director de comunicación de Faconauto, Raúl Morales, indicó que “tradicionalmente, julio era uno de los mejores meses del año para el automóvil porque las familias programaban la adquisición de su coche nuevo antes de las vacaciones y las empresas alquiladoras de vehículos reforzaban sus flotas de cara a la campaña de verano. Estas situaciones no se han producido este año, y de ahí la caída no solo en las matriculaciones sino también en los pedidos. De esta manera, el mercado sigue deprimido, más de un 30 por ciento por debajo de las cifras de 2019, y con los mismos achaques de los últimos meses, principalmente la falta de stock y sobre todo la incertidumbre que sienten los compradores”.

Por último, la directora de comunicación de Ganvam, Tania Puche, destacó “nos tenemos que ir a 2012 para ver un mes de julio con un volumen de registros más bajo, lo que nos devuelve a cifras de la crisis económica de entonces. Si bien julio era tradicionalmente de los mejores meses del año en ventas porque el comprador aprovechaba para rodar el coche en vacaciones, nos encontramos ahora con que las compras de particulares ahondan en su caída en un contexto en el que, a la falta de vehículos en los puntos de venta por la crisis de chips, se le suma una inflación desbocada que merma cada vez más la capacidad adquisitiva de las familias y que lastrará el ritmo de recuperación del mercado en los próximos meses”.

Entradas relacionadas

Deja un comentario